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  LA QUIROPRÁCTICA EN LOS NIÑOS

Muchos padres de familia acuden al cuidado quiropráctico por sus hijos, después de haber intentado los diferentes métodos de medicina convencional sin ver resultado alguno.

Otros padres llevan a sus niños al quiropráctico apenas nacen con la finalidad de realizar un chequeo a sus columnas; "ESTOS BEBES NO ESTAN ENFERMOS" pero sus padres reconocen que el proceso de nacimiento proporciona estrés a la columna del recién nacido. Ellos no quieren esperar hasta que se desarrolle algún síntoma y exista un problema.

Frecuentemente los padres cansados de los antibióticos buscan cuidado quiropráctico. Estos medicamentos son prescritos por los pediatras para controlar diferentes tipos de infecciones como en el oído o dolor de garganta (casi siempre es solo una inflamación o un problema viral). Lo más probable es que los síntomas se resuelvan pero dos semanas más tarde el niño nuevamente tiene dolor de oído o garganta y entonces el médico volverá a prescribir antibióticos una y otra vez.
 

Debido a que el sistema nervioso controla y coordina cada función en el cuerpo; un cuidado quiropráctico regular que empieza en el nacimiento (o preferentemente en el útero) ayuda a que el niño crezca sano y feliz. Aún los nacimientos normales pueden causar trauma en la médula espinal, especialmente en el cuello y en el cráneo del recién nacido. En los casos de cesárea o uso de fórceps el trauma se incrementa.

La columna de su bebé crecerá en un 50% en el primer año haciéndola más susceptible a lesionarse. Asimismo, durante ese primer año su columna tiene que desarrollar curvas en el cuello y la parte baja de la columna (parte lumbar) para continuar creciendo adecuadamente durante su niñez. Después de ese año el nivel de actividad del niño se incrementa sometiendo la columna a un trauma físico constante. Observe a un niño que está aprendiendo a caminar, ¡¡¡ imagínese que se caiga sobre su trasero muchas veces al día!!! Y ¿¿¿ha visto a los niños más grandes jugando en el parque??? Esas caídas o golpes repentinos pueden causar desalineamiento en las vértebras y afectar la salud de la columna y la médula espinal.

     

 

         
         
         
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